Publicadas por
J. A .Gómez
el
Hace más de 50 años recién llegado a Bogotá luego de que un mismo amigo me drogara sin darme cuenta, y que solo con los años lo entendí, pues recordando que desperté en medio de un extraño sopor, y con los dientes y boca apretados, y los nervios exaltados, sin entender que había sido drogado y manipulado, y afectado sicológicamente y que aún así, tras hilar los últimos sucesos que durante todo este tiempo he vivido, entendí que los que salieron o fungieron, algunos de esos mal llamados amigos, tenían entre sus manos un mandato, de un enemigo oculto. Era como si tras bambalinas fuese de policía, y de política desde muy niño. Era una forma soterrada de marcar a una persona, con el fin de irlo atormentardo por alguna herencia o rencilla de alguna familia que desconocía, que podría ser por intereses ocultos de algún legado de familia, y los que lo hacían por algún motivo lo querían mantener en ese estado mental, hostigándolo. Hay un viejo proverbio de que al que se pega a un buen árb...
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