Las guerras entre los pijaos las aprovechó este a cambio de que "Los Coyaimas" preservaran sus tierras y cultivos, que medraron la capacidad de lucha de los aborígenes al ser muerto el Cacique Calarcá en el asalto que hizo a uno de estos fuertes a manos del Capitán Diego de Ospina que disparó su arma contra su pecho, y que a la usanza de las tropas conquistadoras la bala estaba untada de sebo de marrano, para que si sobrevivía del fuego, muriera de una infección desbordada, como parece que sucedió con la revuelta indígena. La disputa interna de la que sabía en su momento el conquistador, la aprovechó a su favor, pues según una de las tantas leyendas que se han tejido sobre nuestros ancestros, este fue traicionado por el Cacique Coyaima en venganza por el asesinato del hijo que tuvo con una española, y porque a diferencia de los Pijaos de la sierra, estos que estaban en el valle del Saldaña y del río Ortega, tenían sus cultivos y gozaban de los productos que conseguían a la mano en estos terrenos entreverados de tierras planas y zonas boscosas.
En 1.608 conocedor de esas disputas y tras el triunfo contra estos, fundó el poblado con el nombre de "Nuestra Señora del Carmen de Coyaima" adonde jugaron un papel importante los frailes de los Jesuitas y Franciscanos que a su manera lograron catequizar la población, pues de esa manera garantizaban el sostenimiento del nuevo imperio que se forjó en este continente a base de guerras y saqueos con sus primitivos pobladores.
Una población que logró su auge hasta finales del siglo XVII y principios del XVIII en la que lograron el dominio de vastas regiones y fundación de numerosos poblados a donde el cultivo de la Quina y el comercio fluvial por el río de la Magdalena la hicieron importante hasta que desparecieron los barcos de vapor entre Barranquilla y Honda, debido a la aparición del ferrocarril, y el posterior surgimiento del transporte terrestre en nuestro país.
Ser desde su fundación un resguardo, y tras los cambios hechos por los diferentes gobiernos de turno, la lucha por su sobre vivencia en defensa de sus tierras de los grandes terratenientes que los fueron despojando, Coyaima ha sufrido de las diferentes violencias que hemos tenido.
Olvidada a veces, y recordada como todos los pobladores del sur del Tolima por su cultura, a donde “Los Mohanes” que siendo los curanderos y guías de su población, nos llevan a toda esa mitología que caracteriza la cultura de una nación indígena que prima en la mayor parte de los departamentos del Tolima y del Huila, en la que el folclor y los mitos siguen siendo la leyenda de todo un pueblo. Así como la leyenda probablemente apócrifa acerca de la muerte de Calarcá a manos de Baltasar.
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