Imáginese esto: Una persona con 76 años que sufrió un ataque de Itsquemia, un derrame en el cerebro, con una reciente operación de una hernia inguinal, con deficencias para caminar, y con los problemas de venas en los tobillos, y falta de reflejos, y otros males que aquejan por la edad, que cuida a su señora madre desde hace dos décadas, decide entablar una tutela a la entidad prestadora de Salud Total, ya que siendo no solo su cuidador depende económicamente de ésta, ya que se vio obligado a atenderla por el hecho de ser su madre y por compartir toda una vida con éste, y es entonces cuando aparecen los médicos para informarse del asunto, aduciendo de que lo hacen corriendo los riesgos de negarse por el hecho del aumento salarial, y que la entidad hará todo lo posible a negar el derecho que le asiste a una persona que en sus años juveniles prestó sus servicios en la Gobernación del Tolima por más de 23 años consecutivos, y ahora que necesita la cuidadora la Dra. encargada se la niega, y avoca a que el juzgado lleve la sentencia fallada en favor del demandante, a otra instancia superior, mientras el demandante, el hijo más exactamente, obligado por el peso de los años continúa atendiéndola, y lógico que agradeciendo de paso a familiares que han aparecido en su ayuda en estos días difíciles por las fallas de sus pulmones, una neumonía mejor dicho. Así son las injusticias que se viven en este país del Sagrado Corazón de Jesús, y eso sin contar con las bellaquerías que ha tenido que soportar durante la mayor parte de su vida, y que ha venido contando mediante algunas crónicas de los blogs que publica, y en otros como ficciones en donde la realidad trasciende contra una persona, por las círcunstancias en las que sobrevivió, como los intentos sutiles de un vil asesinato y otros de los que ha perdido la cuenta y que el autor ha dado en llamar supuestos asesinatos perfectos, sin olvidar el que sucedió en los años juveniles por esos infortunios ha que la vida nos lleva, sin merecerlos, tanto como otros lo deseaban en su momento. Hasta ahora estamos esperando la cuidadora que podría haber sido una buena ayuda en su momento cuando se hizo la petición hace unos años, porque nos hubiera facilitado en no llegar a estos días dificiles, y claro que agradecemos los buenos tratos que ha tenido en el hospital por parte de los médicos y enfermeras que la están cuidando.
En fin, en días dificiles al caido caerle, esperando la cuidadora, mientras que para estas entidades la vida pareciera no valer; mientras mi madre en esos menesteres de la vida, brindó alegría al que más pudo con su apoyo incondicional a todo aquel que necesitara de su apoyo maternal que siempre dan las mujeres como ella, mientras su hijo rodó con la suerte de haber tenido la buena madre que lo apoyó y lo ha apoyado, en los momentos dificiles de la que ha sobrevivido, y todavía vive. La impotencia de uno, ante la vida de un ser querido, es muy injusta, cuando todos rodamos por esos senderos en que la vida nos lleva de la mano de sus seres queridos, sin poder prestar el auxilio que uno más quisiera.
Hoy mi madre descansa en paz.
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